TERCER MUNDO
- Iván Barca
- 4 oct 2022
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 19 oct 2022

¿Cómo competir con tasas desde el 10% hasta el 28% de nuestros países subdesarrollados contra un 1% o 2% de los países desarrollados?
Como todos sabemos adquirir una deuda para crear un negocio en nuestros países subdesarrollados es técnicamente una sentencia.
Sin embargo tenemos una ventaja muy grande y como buen ejecutivo debes ignorar las debilidades y potenciar las ventajas. Tenemos algo que nos hace superiores. El tamaño de nuestra economía es minúsculo, lo que hace que cualquier servicio que podamos vender a una economía más grande nos da una ventaja ante nuestros competidores internacionales, pero tú aún no sabes aprovecharte de eso.
Usaré de ejemplo mi negocio de diseñar casas: a un ciudadano de Miami le costaría al menos cinco veces más contratar a un arquitecto estadounidense para hacer el mismo trabajo que yo hago para él.
Crear un negocio desde cero en un país tercermundista y sin la ayuda de papis ricos requiere una mentalidad completamente diferente. NO NECESITAS GRANDES CANTIDADES DE DINERO PARA CREAR UN NEGOCIO HOY MISMO. Pero sí necesitas utilizar todo lo que tengas a tu favor, cada una de las habilidades que poseas, cada uno de los amigos que tengas, cada activo que hayas adquirido, todo tu tiempo libre.
Muchos están dispuestos a morir cruzando la frontera para ir a países del primer mundo a limpiar baños solo para ganar un salario promedio. Yo no. Pero si debes estar dispuesto a poner igual o más tenacidad que estas personas.
Continuando con mi historia
Estuve tres meses trabajando para dicho arquitecto, encontré muchas fallas en su sistema de producción, los planos no salían a tiempo, las computadoras no rendían por la saturación de discos, los otros dibujantes no tenían conocimientos básicos, además que pasaban 80% del tiempo en redes sociales (no era su culpa en realidad el liderazgo era nulo) Por dos meses bajé la cabeza y trabajé por un salario menor que el básico, pero mi preocupación no era la paga, sino que estaba haciendo un trabajo en vano. Cada día que pasaba veía a la empresa decaer sin que el líder hiciera algo para mejorar, parecía depender totalmente de las palancas que le daban contratos estatales para salir adelante y obviamente no todos tenemos esa suerte. Por un mes tome la iniciativa haciendo mejoras en cada parte del sistema que podía encontrar, mejore tiempos de entrega, calidad de dibujos, pero, en vez de ser recompensado, fui castigado. El arquitecto me dijo literalmente que mi trabajo estaba demás. Entendí entonces que mi destino estaba fuera de ahí. Haría lo que fuera por tener mi propio negocio, empleando el sistema que había aprendido en esa empresa, pero mejorándolo a mi manera.
Pero ¿cómo conseguir clientes?
Recuerdan lo de los inmigrantes que salen a arriesgar la vida por cruzar la frontera, limpiar baños y recoger tomates con tal de ganarse el pan.
Entendí que esta actitud admirable es la que yo debía tomar.
Entonces tomé mi computador de escritorio pentium 4, hice un diseño de volantes, imprimí miles en blanco y negro, tomé mi maleta y fui a repartirlos por la calle, por los municipios, fuera del registro de la propiedad.
Se imaginan si hubiera seguido teniendo la actitud de “no hay trabajo porque he dejado carpetas” no hubiese llegado a ningún lado
Aunque aún me faltaba la mayor lección.
Una vez que un cliente tocó mi puerta aún no sabía cómo ofrecer valor agregado.
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Att. Mateo Muñoz, Gerente Fundador HÁBITAT ARQUITECTOS
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